Control de flora exótica

La diseminación de plantas –silvestres o domésticas- en lugares donde no son autóctonos constituyen una amenaza para la naturaleza y, también, un problema para los seres humanos. El problema del avance de las “especies exóticas” en la naturaleza tiene por protagonistas, dentro de la Reserva El Potrero, a unas seis especies de plantas leñosas. Entre la flora exótica invasora de la Reserva El Potrero, se destacan el paraíso (Melia azedarach), la acacia negra (Gleditsia triacanthos), el ligustro (Ligustrum lucidum), la ligustrina (Ligustrum sinense), algunas coníferas y la palmera de las Canarias (Phoenix sp.). Estas especies poseen estrategias de avance sobre el resto de la vegetación que varía en cada caso, lo mismo que su agresión frente al ambiente original.

En la Reserva El Potrero se realiza su control, destacándose las siguientes modalidades:

1. Corte completo: Consiste en el volteo de los árboles exóticos identificados, mediante el uso de la motosierra, del hacha o del machete. Se lo aplica sobre aquellas especies con baja o nula capacidad de rebrote. Por ejemplo, sobre pinos y otras coníferas.

2. Anillado: Consiste en realizar una incisión en el perímetro de los árboles que se desean erradicar, a una profundidad que permita atravesar la corteza pero sin llegar a voltear a los ejemplares. Generalmente, son cortes de uno o dos centímetros de profundidad. Según el caso, pueden efectuarse uno o dos anillos sobre un mismo árbol. Se lo realiza sobre especies que no poseen capacidad de rebrote (por ejemplo, pinos) pero cuyo volteo, en caso de efectuarse, puede favorecer la germinación explosiva de semillas o plántulas inducidas por el ingreso de luz solar. También se realiza sobre aquellas especies con alta capacidad de rebrote (por ejemplo, el ligustro) cuando su realización está asociada a la aplicación de veneno.

3. Boquete o perforación: Utilizando una motosierra o un taladro, se efectúan perforaciones o incisiones varias en el tronco de los árboles y en diagonal al suelo. Al hacerlo, se debe llegar lo más próximo posible al duramen de la planta. Estas perforaciones permiten la aplicación de agentes tóxicos o el ingreso de bacterias descomponedoras. Son ampliamente utilizadas en muchas especies cuando se desea secar y dejar en pie a árboles de mediano y gran porte, por un período prolongado de tiempo (por ejemplo, para aquellos que se desean extirpar pero que, a su vez, resultan sostén de nidos o guaridas de animales).

4 Envenenamiento: Mediante la aplicación de preparados tóxicos (líquidos o cremosos) se espera producir la intoxicación y posterior muerte del árbol invasor. En el campo forestal, está muy extendida la expresión “aplicar tocón” a esta modalidad (debido al preponderante uso de ese producto comercial). Suele ser un método asociado y complementario de alguna de las modalidades anteriores, tras efectuar el corte, el anillado o la perforación de los árboles a erradicar.

Dada la extensión de la superficie de la reserva afectada por especies exóticas, se están realizando los controles considerando dos situaciones distintas. Por un lado, nos hemos focalizado en el control de las acacias negras (Gleditsia triacanthos) que cubren las márgenes del arroyo La Verde, partiendo del lote conocido como “El Triángulo”. El tratamiento para la acacia negra consistente en el anillado perimetral de su corteza, que afecta la circulación de savia, secando paulatinamente a esta planta. Se considera que el secado gradual del ejemplar en tratamiento permitirá el desarrollo de los renuevos de las especies autóctonas, en tanto se realiza la remoción manual de las plántulas de la especie invasora. En este sector también se realiza el anillado (en ejemplares de fuste bien desarrollado) o el corte (en renovales y varas) del ligustro, a los que se le aplica “tocón”.

Por otro lado, se ha decidido atacar, paulatina pero constantemente y en toda la superficie de la Reserva, a aquellos ejemplares que incursionan aisladamente sobre el monte nativo. Es decir, que “escapan” de un bloque de invasión dentro de un área boscosa identificada previamente. De esa manera, al eliminar a los ejemplares de avance, se restringen las áreas invadidas, evitando la expansión de las especies foráneas hacia zonas que no lo están.